Carta para
el camino en compañía
My dears,
Hoy, hace exactamente un año que vivimos un apagón eléctrico en media Europa. Muchos recordarán solo eso. Yo recuerdo que lo viví en diferido, porque estaba en Roma, y allí no se fue la luz.
Me pasé un año preparando ese viaje. 4 días. Los dos solos. Nuestro primer viaje de ocio en pareja. No os vais a ver venir el plot-twist.
3 días antes de volar, se murió el Papa Francisco, anulando todas las entradas que ya había comprado para visitar el Vaticano. Al día siguiente de llegar, era el 25 de abril, nos dimos cuenta de que era festivo nacional en Italia, conocido como la Festa della Liberazione (Día de la Liberación). Se conmemora el fin de la ocupación nazi y la caída del régimen fascista en 1945. Es una jornada no laborable con actos oficiales, desfiles y celebraciones en todo el país, a menudo aprovechada para realizar puentes turísticos. Así que os podéis imaginar que ese día había mucha más gente de lo habitual, con calles cortadas, manifestaciones, actividades con las que no contábamos, que entorpecían cualquier movilidad por la ciudad. Y sumado a todo esto, algo que realmente desconocía, también estábamos en pleno Jubileo Católico 2025, evento trascendental dentro de la Iglesia Católica que se celebra cada 25 años, invitando a los fieles de todo el mundo a un tiempo de renovación espiritual, reconciliación y encuentro a las puertas de la Basílica de San Pedro, EN ROMA.
Muchos nos dijeron que estábamos viviendo un momento histórico que no se iba a repetir, 4 días en los que se juntaban taaaantos eventos al mismo tiempo, en una misma ciudad. Pero yo, honestamente, hubo un momento en el que quise cavar un hoyito y meterme dentro.
Yo solo quería que fueran 4 días perfectos, que este viaje que hacíamos como regalo de mí hacia él, fuera inolvidable, y el primero de muchos que íbamos a hacer juntos. Dos personas tirando a introvertidas, un poco asociales, muy estructuradas, pero uno tirando a tranquilón y yo teniendo tendencias hiperactivas, viviendo en Roma el Jubileo, el funeral del Papa y un festivo nacional al mismo tiempo, rehaciendo planes a salto de mata constantemente. Irónicamente fantástico.
Pero sobrevivimos, y lo hicimos bien. Aunque ahí no queda la cosa. El 28 de Abril, en pleno apagón, nos fuimos al aeropuerto para volver a casa pero -oh sorpresa-, nuestro vuelo se canceló y nos reubicaron al día siguiente. Durante esos días me vino más de una vez, el pensamiento que después de éste, ya no iba a querer hacer más viajes conmigo. Pero después de ver el vuelo cancelado, ya no me quedaban dudas. Seguro que no iba a querer jugársela más. Viajar conmigo nunca es garantía de que nada salga según lo previsto.
Para mi sorpresa, y ante mi actitud totalmente derrotada, lo que oí fue “este es el primero de muchos”. -Perdona, qué?!-
Y es que esa es su actitud conmigo. Y creo que por eso, y por muchas otras cosas, soy inmensamente feliz de que elija hacer su camino de vida conmigo. Ya os digo que necesito una carta entera para él. Creo que hacemos buen equipo. Cuando uno se ofusca, el otro calma. Ojalá él sienta la misma paz conmigo, que la que siento yo con él.
Qué bonito es cuando alguien te sostiene cuando tu flaqueas.
Qué bonito es que alguien te abrace aunque las cosas salgan “regu”, porque ve el esfuerzo que has dedicado.
Qué bonito es saber que elegimos libremente y a diario, seguir en el camino del otro.
Qué bonito es sentir paz.
Qué bonito es poder ser 100% uno mismo con el otro.
Y qué bonito, que después de 4 días en Roma con todo lo planeado en el suelo, quiera seguir viajando conmigo. Es como un deporte de riesgo, ¿no?
A la vida🥂 y a Roma,
contigo.
S.




La mayoría de veces eso es la vida, hay supuestamente, un guión escrito pero, durante el camino no sabes las veces que vas a tener que improvisar! 🫶🤷