Carta para
las segundas oportunidades
Querida Leia,
Hoy hace exactamente dos meses que ya no estás, y te mentiría si te dijera que cada vez es más fácil. Te echo de menos todos los días de la vida, a todas horas, cuando abro la puerta, cuando me siento en el sofá, cuando voy al baño y cuando voy a dormir. A veces parece que te oigo, siento tu peso en la cama, estoy cocinando y me giro esperando verte en la isla pidiendo comida.
Esta semana se están dando cambios en casa. Voy a cumplir la promesa que te hice: volver a dar hogar a gatos que lo necesiten y que lo tengan más difícil que el resto. Así que este fin de semana llegarán dos nuevas integrantes, tus hermanas pequeñas, que sé que junto a Sirius protegeréis desde allá donde estéis.
He vuelto a poner un nuevo arenero, está ya montado, porque necesito unos días para acostumbrarme a volver a ver algo allí. Seré honesta y te diré que se me está haciendo raro ver un arenero y que no sea el vuestro. Comprar latas de comida y que no sean especiales para ti. Se me juntan los sentimientos de emoción y espera con la pena y la nostalgia. Está siendo raro.
Si cierro los ojos y me concentro lo suficiente, puedo sentir el peso de tu cuerpo sobre el mío, el tacto sedoso de tu pelo, tu calor y tu respiración.
Sé que te voy a echar de menos todos los días de mi vida, y espero que estés feliz de que el ciclo de ser la loca de los gatos no haya terminado contigo.
Al final, amar es hacer el corazón más grande, para que cuanto más ames, más amor te quepa.
Y contigo mi corazón alcanzó un tamaño inimaginable.
Para quererte mucho.
Para quererte siempre.
S.



