Carta para
los corazones sensibles
Querida amiga,
Hace unos días que nos dimos cuenta de que pronto hará 10 años que nos conocemos. La vida quiso cruzar nuestros caminos compartiendo algo que nos une: el baile. Y no un baile cualquiera, el arte de hacerlo volando.
Recuerdo el primer día que nos vimos en clase, yo empezaba muy desubicada, con la convicción de que tenía que persistir aunque me costara la vida alzarme 5cm del suelo y oí una voz que decía “no puedo, no voy a poder”, y te vi. Sentada en el suelo, con cara derrotada, el empeine rojo y los ánimos en el suelo. Lo primero que pensé fue “ella puede, tiene mucha fuerza dentro y no la está notando”, así que lo que me salió automáticamente de la boca fue “sí puedes, va, inténtalo, verás que subes”. ¿Y sabes qué pasó? Que subimos, las dos. Es algo que yo recuerdo siempre, y algo que me sigues recordando tu.
Un día decidí incluirte en mi lista de postales viajeras (siempre que viajo, envío postales, porque creo que es una costumbre que se ha perdido, y me parece muy bonito abrir el buzón y recibir un cachito del viaje de una persona que pensó en ti). Ahora me pone muy feliz saber que también yo estoy en tu lista, y recibir de vez en cuando postales tuyas.
Compartimos el amor por el baile, los libros, las manualidades, las aventuras y las cosas bonitas de la vida. Eres una romántica empedernida y a mi a veces me gusta ver el mundo arder. Es una complementación hermosa. Tienes un corazón y una sensibilidad increíbles. Eres amor en persona.
La vida nos ha llevado por caminos distintos individualmente, pero siempre hemos seguido la una en la vida de la otra, sin importar si hablamos a diario o una vez al trimestre.
Por las cosas bonitas.
Por el amor romántico y extra spicy.
Por seguir bailando juntas.
Por poner actitud a la vida.
Por nosotras.
Te quiero amiga.
Siempre,
S.



